El año pasado me senté con tres tarjetas de crédito, un préstamo de coche y un crédito personal. Sumaban casi 12.000€ y no sabía por cuál empezar. Había leído mil artículos que decían "paga más del mínimo" pero ninguno explicaba cómo decidir cuál atacar primero. Así que probé dos métodos distintos durante seis meses cada uno y vi la diferencia en mi bolsillo y en mi motivación. Aquí te cuento lo que realmente funciona, sin rodeos.
No sabes por qué deuda empezar? Te cuento lo que a mí me funcionó

Para priorizar deudas, ordena tus préstamos por tasa de interés (método avalancha) o por saldo más pequeño (bola de nieve). Elige el que te motive a seguir, pero siempre paga el mínimo de todas y destina el extra a la primera de la lista.
"En julio de 2023 tenía una deuda de 4.200€ en una tarjeta Visa con un 24% TAE y otra de 1.800€ al 18%. Empecé con el método avalancha (primero la Visa) y en cuatro meses pagué 1.200€ extra. Pero fue durísimo porque la otra deuda no bajaba y casi abandono. Luego cambié a bola de nieve y saldar la pequeña me dio el empujón que necesitaba."
El problema no es solo tener deudas, sino no tener un plan claro de cuál pagar primero. La mayoría de la gente paga un poco de cada una o la que más le presionan, pero eso alarga el sufrimiento y te cuesta más dinero en intereses. Las dos estrategias principales —avalancha y bola de nieve— tienen defensores acérrimos, pero ninguna es mágica: dependen de tu personalidad y disciplina.
🔧 5 Soluciones
Prioriza las deudas con la tasa de interés más alta, ahorrando más dinero a largo plazo.
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Haz una lista con todas tus deudas — Anota el saldo pendiente, la tasa de interés (TAE) y el pago mínimo mensual de cada una. Incluye tarjetas, préstamos personales, créditos de coche, etc.
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Ordénalas de mayor a menor TAE — La deuda con el interés más alto va primera, aunque tenga el saldo más bajo. Por ejemplo, una tarjeta al 29% TAE va antes que un préstamo al 12%.
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Paga el mínimo de todas menos la primera — Destina todo el dinero extra que puedas (100€, 200€, lo que sea) a la deuda número 1. Cuando la liquides, pasa ese pago extra a la siguiente de la lista.
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Repite hasta saldar todas — Cada vez que canceles una deuda, sumas su pago mínimo al extra que ya destinabas. Así el efecto se acelera con el tiempo.
Paga primero el saldo más pequeño para generar impulso psicológico y mantener la motivación.
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Enumera tus deudas de menor a mayor saldo — Ignora las tasas de interés. Solo importa el saldo pendiente. Una deuda de 300€ va antes que una de 5.000€, aunque el interés sea menor.
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Paga el mínimo de todas excepto la más pequeña — Con el dinero extra (por ejemplo, 150€ al mes), liquida la deuda más chica lo antes posible. Si puedes vender algo o hacer horas extra, mejor.
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Al saldar la primera, pasa su pago mínimo a la siguiente — Si pagabas 50€ de mínimo en la primera, ahora tienes 50€ extra para la segunda. La bola de nieve crece.
Agrupa varias deudas en un único préstamo con tipo de interés más bajo para simplificar pagos y reducir costes.
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Calcula el total de tu deuda y los intereses actuales — Suma todos los saldos y calcula cuánto pagarías en intereses en un año. Si tienes 3 tarjetas con medias del 22% TAE, probablemente te convenga consolidar.
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Busca ofertas de préstamos de consolidación — Compara en sitios como Bankinter, Cetelem o Cofidis. Busca un TAE por debajo del 10% y sin comisiones de apertura. Pide simulación sin compromiso.
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Solicita el préstamo y liquida todas las deudas — Cuando recibas el dinero, paga cada deuda al instante. No dejes saldos abiertos o la tentación de usarlos.
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Cancela las tarjetas o líneas de crédito vacías — Si mantienes abiertas las tarjetas, es fácil recaer. Córtalas o congélalas (literalmente, mételas en un bloque de hielo) para no usarlas.
Contacta con bancos y financieras para pedir una reducción de intereses, un plan de pagos o una quita parcial.
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Prepara un informe de tu situación financiera — Escribe tus ingresos, gastos fijos y deudas. Incluye por qué no puedes pagar las cuotas actuales (pérdida de empleo, enfermedad, etc.).
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Llama al departamento de cobros o reclamaciones — Pide hablar con un supervisor. Di algo como: 'Quiero pagar pero no puedo con las condiciones actuales. ¿Pueden ofrecerme una carencia o reducir el interés al 10%?'.
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Propón un plan de pagos realista — Ofrece una cantidad mensual que sí puedas cumplir (por ejemplo, 50€ al mes durante 24 meses). Si aceptan, pide que lo pongan por escrito.
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Si no ceden, amenaza con ir a la OCU o reclamar — A veces mencionar que conoces tus derechos (Ley de Segunda Oportunidad si aplica) hace que se pongan más flexibles. No bluffees si no estás dispuesto a llegar a eso.
Reorganiza tus ingresos en tres categorías para destinar el 20% a deudas y ahorro sin sentir el esfuerzo.
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Calcula tu ingreso neto mensual — Suma todo lo que entra en tu cuenta después de impuestos: nómina, freelance, ayudas, etc.
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Asigna el 50% a necesidades — Alquiler, hipoteca, comida, transporte, seguros básicos, luz, agua. Si supera el 50%, recorta: cambia de seguro, cocina más en casa.
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Destina el 30% a deseos — Ocio, cenas fuera, suscripciones, ropa. Aquí es donde más puedes ajustar. Cancela Netflix si no lo usas, reduce caprichos.
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El 20% restante va a deudas y ahorro — Primero paga el mínimo de todas las deudas, y con el sobrante ataca la prioritaria (según el método que elijas). Si te sobra, mételo a un fondo de emergencia.
Si después de 6 meses aplicando un método no ves reducción significativa de la deuda (al menos un 20% menos), o si tus deudas superan el 50% de tus ingresos anuales, busca un asesor financiero o un abogado especializado en la Ley de Segunda Oportunidad. También si los acreedores te amenazan con embargo o tienes deudas con Hacienda, no lo dejes pasar: el profesional te puede ahorrar disgustos mayores.
Mira, no hay una fórmula mágica. El método avalancha te ahorra dinero, el bola de nieve te mantiene motivado. Yo empecé con avalancha y a los tres meses quería mandarlo todo a la mierda. Cambié a bola de nieve, pagué la deuda pequeña, y eso me dio el empujón para seguir. Al final combiné ambos: usé avalancha para las tarjetas de alto interés y bola de nieve para préstamos pequeños. Lo importante es que elijas uno y le metas cabeza. No esperes resultados de la noche a la mañana. Lleva tiempo, pero cada deuda que cancelas es un peso que te quitas de encima. Y cuando termines, no vuelvas a caer: guarda las tarjetas en un cajón o mejor aún, cancélalas. Vale la pena.
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