El otro día, una amiga me pidió que le echara un ojo a los textos de su web. Llevaba tres días dándole vueltas a una página de servicios, y no salía del primer párrafo. Le dije: "¿Has probado a pedirle a ChatGPT que lo empiece por ti?" Me miró como si le hubiera propuesto firmar con un fantasma. Dos horas después, tenía cinco versiones de la página, un par de ideas para el blog y hasta un eslogan que no sonaba a consultora aburrida. La IA no es magia, pero si sabes pedir las cosas, te ahorra un montón de tiempo.
Empieza a crear textos e imágenes con IA sin ser experto

Para generar contenido con IA, elige una herramienta como ChatGPT para textos o DALL·E para imágenes, escribe un prompt claro y específico, revisa y edita el resultado. La clave está en dar instrucciones detalladas y refinar con iteraciones.
"Cuando empecé a usar ChatGPT para los informes semanales de mi equipo, los primeros prompts eran un desastre: "escribe un informe" y me salía algo genérico que parecía escrito por un robot aburrido. Hasta que un día, después de quemar tres versiones, escribí: "Eres un analista de datos que le explica a un director comercial los resultados de la última campaña. Usa un tono directo, incluye los KPI principales y termina con dos recomendaciones concretas." El resultado fue casi mejor que lo que habría escrito yo en una hora."
El problema real no es que la IA no funcione: es que la gente escribe prompts vagos y espera un milagro. "Genera contenido sobre marketing" te devuelve un texto genérico que no sirve para nada. La IA necesita contexto, tono, formato y ejemplos. Sin eso, el resultado es plano y sin personalidad. Además, muchos creen que el trabajo termina cuando la IA escupe el texto, y se olvidan de revisar, editar y darle su voz.
🔧 5 Soluciones
Aprende a estructurar prompts que den contexto, tono y formato específico.
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Define el rol de la IA — Empieza con: 'Eres un experto en [tema] que escribe para [audiencia].' Ejemplo: 'Eres un nutricionista que le explica a personas que quieren perder peso los beneficios del ayuno intermitente.'
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Especifica el formato y la extensión — Pide algo concreto: 'Escribe una lista de 5 consejos, cada uno con un párrafo de 3 líneas. Usa un tono cercano pero profesional.'
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Incluye ejemplos de lo que quieres — A veces ayuda darle un ejemplo de un texto similar que te guste: 'Algo como el tono de los artículos de X blog, pero más informal.'
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Pide variaciones — Cuando tengas un primer borrador, dile: 'Ahora haz una versión más corta para Instagram' o 'Cámbiale el tono a divertido.'
No uses la misma herramienta para todo; elige la adecuada según si necesitas texto, imágenes, video o audio.
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Para textos largos: Claude o ChatGPT — Claude (de Anthropic) es mejor para documentos extensos o análisis profundos. ChatGPT va bien para borradores rápidos y brainstorming.
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Para imágenes: DALL·E 3 o Midjourney — DALL·E 3 está integrado en ChatGPT Plus y es fácil de usar. Midjourney requiere Discord pero da resultados más artísticos.
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Para audio: Descript o ElevenLabs — Descript transcribe y edita audio como si fuera texto. ElevenLabs genera voces sintéticas muy realistas para narraciones.
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Para video: Runway o Synthesia — Runway permite editar video con IA (quitar fondos, generar clips). Synthesia crea avatares que hablan a partir de texto.
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Prueba antes de pagar — Casi todas tienen versión gratuita o prueba limitada. Haz un par de pruebas con contenido real antes de decidirte.
No te quedes con la primera respuesta. Pide cambios, ajustes y mejoras hasta que se acerque a lo que necesitas.
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Pide que añada más detalles — Si el texto es muy genérico, escribe: 'Añade un ejemplo concreto de cada punto' o 'Incluye datos específicos, como estadísticas recientes.'
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Pide que acorte o alargue — Dile: 'Reduce esto a 3 frases clave' o 'Desarrolla más el segundo párrafo, añade 2 argumentos extra.'
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Pide que cambie el tono — Si suena muy formal: 'Reescribe esto como si se lo dijeras a un amigo en un café.' Si es muy informal: 'Dale un tono más corporativo.'
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Pide que estructure mejor — Si el texto es un muro, pide: 'Convierte esto en una lista con viñetas y subtítulos.'
Prepara una colección de prompts probados para diferentes tipos de contenido, así no empiezas desde cero cada vez.
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Identifica los tipos de contenido que más produces — Por ejemplo: posts de blog, descripciones de productos, correos electrónicos, guiones de video, publicaciones en redes.
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Escribe un prompt base para cada tipo — Usa la estructura: rol + audiencia + tono + formato + ejemplo. Ejemplo para correo: 'Eres un community manager que escribe un correo de bienvenida a nuevos suscriptores. Tono cercano, 3 párrafos, incluye un enlace a un recurso gratuito.'
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Prueba cada prompt y ajústalo — Genera un par de resultados. Si algo no funciona, cambia el prompt hasta que te guste. Anota la versión final.
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Guarda los prompts en un documento o en una herramienta como Notion — Organízalos por categorías (texto, imagen, video) y añade notas de qué funciona mejor.
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Actualiza la biblioteca periódicamente — Cada vez que descubras un truco nuevo, agrégalo. Con el tiempo tendrás un recurso muy valioso.
La IA comete errores, alucina datos y a veces suena poco natural. Una revisión humana rápida marca la diferencia.
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Lee en voz alta el texto generado — Así detectas frases que suenan forzadas o poco naturales. Si algo te suena raro al decirlo, reescribe esa parte.
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Verifica los datos y las fuentes — La IA inventa estadísticas y citas. Si menciona un número o una referencia, confírmalo en Google antes de publicar.
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Ajusta el tono para que suene a ti — Cambia palabras o frases que no usarías normalmente. Añade tu estilo: muletillas, expresiones, humor si es tu caso.
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Comprueba la coherencia y el flujo — Asegúrate de que las ideas se conectan bien. A veces la IA salta de un tema a otro sin transición.
Si generas contenido para un negocio y no tienes tiempo ni para revisar los borradores de la IA, quizás necesites un redactor freelance que haga el trabajo completo. La IA acelera, pero no reemplaza el criterio humano para temas complejos o muy técnicos. También si trabajas con datos sensibles (información médica, financiera), evita meterlos en herramientas gratuitas: los términos de uso pueden permitir que la compañía use tus datos para entrenar modelos. En ese caso, busca alternativas con privacidad garantizada o contrata a un profesional.
La inteligencia artificial no va a escribir por ti un bestseller ni a crear la campaña publicitaria del año. Pero sí puede quitarte de encima el trabajo pesado: borradores iniciales, ideas para superar el bloqueo, variaciones de un mismo mensaje. El truco está en aprender a pedir bien las cosas y en no saltarte la revisión final. Al principio cuesta un poco encontrar el tono y los prompts adecuados, pero después de unos cuantos intentos, te sorprenderá lo rápido que avanzas. Y oye, si algo sale mal, siempre puedes culpar a la IA y rehacerlo. Nadie se va a enterar.
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